cuándo se jodió España


Aunque la mayoría prefiera las ilusiones falsas a la realidad, España se desliza hacia un desastre económico y social sin precedentes, cuyo momento culminante será la quiebra de las cuentas públicas, a partir de la cual nos espera, en palabras del economista jefe de Bloomberg para Europa, “un largo valle de sombras”, donde van a hacer agua todas las grandes conquistas sociales de los últimos 50 años, desde la clase media, al sistema de pensiones, pasando por sistema nacional de salud y las prestaciones a los parados. Es evidente que la incompetencia oceánica, el sectarismo radical, y la carencia absoluta de sentido del Estado de José Luis Rodríguez Zapatero han acelerado el proceso, pero no es el único culpable. Nuestra ruina comenzó mucho antes.

Y entonces, ¿cuándo se jodió España? El origen es claro e inequívoco: el pactismo, la frivolidad y la mediocridad de los padres de la Transición, plasmados en la locura colectiva del ‘café para todos’, que dio paso a un modelo de Estado económica y políticamente inviable, en el que se inventaron 17 autonomías, contrarias en su mayoría a la realidad histórica y objetiva de España; a una partitocracia totalitaria que impide la separación de poderes y somete al Ejecutivo el resto de poderes del Estado; y a un sistema electoral no representativo de listas cerradas, que prima a las minorías nacionalistas, y permite a las oligarquías partidistas, confiscar la soberanía nacional y expoliar a los ciudadanos sin que estos tengan posibilidad de defenderse.

LA ÉPOCA DE AZNAR

No es posible en tan breve espacio mencionar siquiera muchos hechos clave y, para centrar las cuestiones de hoy, tengo que prescindir de Felipe González, una persona llena de luces y sombras, con gran sentido del Estado al contrario que Zapatero, pero que en lo económico cometió errores esenciales, la negociación de entrada en la UE por unas prisas que, aunque comprensibles, fue un desastre para España. Hubiéramos entrado igual sin ceder nada, como también fue un desastre la reconversión industrial, y la utilización de los excedentes de la Seguridad Social para financiar al Estado, 220.000 millones de euros entre 1982-96. En 1996, Solbes, un funcionario sin ideas y poco trabajador, dejaría España sumida en una grave crisis y el Estado casi quebrado.

Fue la hora de Aznar, que se encontraba en el sitio adecuado en el momento adecuado, unos cuantos tijeretazos al gasto, pero sobre todo la venta de las joyas de la corona, la privatización de las grandes empresas públicas, le permiten ordenar las cuentas y entrar en el euro, y a partir de ahí el ciclo alcista de la economía mundial nos llevaría en volandas: crédito ilimitado, bajos tipos de interés, y el inicio del boom inmobiliario garantizarían un crecimiento muy rápido. Por eso, cuando uno oye hoy al PP decir que ellos sacaron a España de una crisis y que lo volverán a hacer, uno no sabe si reírse o llorar, hasta Bibiana Aído hubiera pasado por un genio de las finanzas. Tanto es así que los dos mayores inútiles de nuestra historia económica, Solbes y Zapatero, consiguieron sin despeinarse crecimientos mayores aún en la parte final del ciclo alcista.

¿Supieron Aznar y su equipo gestionar la riqueza y la mayoría absoluta, y tomar las decisiones esenciales para garantizar un crecimiento sostenible y regenerar España? La respuesta es un no rotundo. Los defectos estructurales fueron tapados por la burbuja inmobiliaria, y no sólo no se abordaron, sino que resultaron amplificados y consolidados. El desbarajuste autonómico, en vez de ordenarse y limitarse, creció sin freno, y hasta el cupo vasco, en una negociación errónea y disparatada del ministro Rato, quedó reducido a menos de la mitad de lo que correspondía. Los monopolios públicos con precios regulados pasarían a monopolios privados con precios libres. Ni contención del empleo público, ni reforma del mercado de trabajo, ni reformas estructurales, ni nada de nada. Y en cuanto a regenerar España, ni siquiera lo intentaron, y hoy el PP con un líder sin convicciones, pusilánime e incapaz se encuentran en proceso de degeneración acelerado.

LA ÉPOCA DE ZAPATERO

El programa con el que Zapatero ganó las elecciones era correcto. Señalaba los problemas y abogaba por el cambio de un modelo económico insostenible. Pero una vez en el poder, un Solbes abúlico y sin ganas de meterse en problemas, que por otra parte desconocía, veía cómo la economía crecía sin saber por qué, mientras sesteaba y hacia sudokus, pero le daba igual, como el que la desigualdad creciera exponencialmente y el 10% más rico se apropiara del 70% de la riqueza; y no digamos Zapatero, dedicado a tiempo completo a la involución de España, a enfrentar a los españoles, a fomentar la homosexualidad y el aborto, al ataque sin tregua al cristianismo utilizando para ello el islamismo que aspira reconquistar Al-Andalus, a destruir el sistema de enseñanza pública que ha dejado de ser el ascensor social que fue en el pasado, y a la liquidación, en suma, de la nación española, “algo discutido y discutible”.

Pero como era obvio, todo ha llegado a su fin, acelerado por la crisis mundial y por la delirante reacción de Zapatero ante la misma. Primero negó la crisis, después que estamos a punto de salir de ella, y su estrategia actual entra en el terreno de la demencia: para retomar el crecimiento, la chapuza de Zurbano y el cochecito eléctrico; para arreglar el déficit, acuerdo de austeridad con las CCAA, en 1.975 millones de euros, lo que gastan en cafés; para ocultar la quiebra de bancos y cajas, modificación de la Ley del Suelo; para ocultar la quiebra de las grandes constructoras y el hundimiento de la inversión pública, plan de infraestructuras absurdo, el 70% se invertirá en líneas AVE, una ruina económica y solo unos miles empleos en su construcción, e hipotecando al Estado durante 30 años en condiciones leoninas. ¡Eso sí que es dinero de verdad y no el de los chorizos de medio pelo de Gürtel!

Y así las cosas, los indicadores de oferta, consumo de las familias y mercado laboral del primer trimestre, en lugar de estabilizarse, muestran nuevos retrocesos, y en julio se culminará la mayor subida de impuestos de nuestra historia, cuyo efecto negativo sobre el PIB, como demuestran la evidencia empírica y los modelos teóricos, será tres veces mayor consecuencia del multiplicador -¿sabrá la Sra. Salgado qué es eso?–, lo que nos hundirá de nuevo en una profunda recesión, que ya no podremos arreglar emitiendo más deuda o con menores tipos de interés. En unos meses estaremos como Grecia, pero con el doble de tasa de paro, más del doble de funcionarios por mil habitantes, el sistema financiero quebrado y unas cuentas públicas desbocadas, un 70% fuera del control del gobierno. Da igual lo que digan el gobierno y sus secuaces, o que muchos cierren los ojos esperando un milagro. No habrá milagro alguno. El futuro llegará inexorable, mientras la mayoría silenciosa está más silenciosa que nunca, contemplando cómo destruyen su futuro, el de sus hijos y el de las próximas generaciones.

El Disparate Económico de la Semana / 09.04.2010

El disparate económico de la semana empezó con el camelo de las cifras del paro, camelo por partida triple; primero porque la cifra no estaba corregida de estacionalidad, como hace el Ministerio de Economía, según el cual el paro registrado no subió en 35.000 personas sino en 59.000; segundo, porque se han excluido los 60,000 personas adicionales que percibieron la ayuda de 420 euros a los parados sin prestación, que estos tramposos no consideran parados si no “en formación”, por lo que estamos hablando de 119.000 nuevos parados, cifra muy superior a la del años anterior, justo lo contrario de lo que afirman el gobierno y sus secuaces mediáticos; y tercero porque no coincide tampoco con la caída de afiliación a la seguridad social que lo hizo en 71.000 personas. El resumen es claro, el paro supera ya los cinco millones y, lo que es más grave, está creciendo más rápidamente que en 2009.

Pero no ha sido el único, ni lo peor, lo peor son los tres pilares con los que Zapatero nos sacará por enésima vez de la crisis, y que ha desvelado esta semana algo que entra en el terreno de lo paranormal: para retomar el crecimiento, la chapuza de Zurbano y el cochecito eléctrico; para arreglar el déficit, acuerdo de austeridad con las CCAA, en 1.975 millones de euros, lo que gastan en cafés; para reducir el paro, reformita laboral y pacto Zapatero-reyes del ladrillo, que hipotecará al estado durante 30 años en condiciones leoninas, con un plan de infraestructuras, el grueso en líneas AVE, una ruina en lo económico y no más de 20.000 empleos en su construcción. Y así las cosas, en julio se culminará la mayor subida de impuestos de nuestra historia, cuyo efecto negativo sobre el consumo y la inversión, tres veces mayor consecuencia del multiplicador, como demuestran la evidencia empírica y los modelos teóricos – ¿sabrá la Sra Salgado que es eso? – nos hundirá de nuevo en una profunda recesión, que ya no podremos arreglar emitiendo más deuda o con menores tipos de interés.

En unas semanas, perderemos el “rating” de triple A, y en unos meses estaremos como Grecia, pero con el doble de tasa paro, con el doble de funcionarios por 1000 habitantes, con la mitad del sistema financiero quebrado y con unas cuentas públicas desbocadas, en un 70% de las cuales fuera del control del gobierno, y da igual lo que digamos los catastrofistas, dan igual los brotes verdes de los oficialistas o el que una mayoría cierre los ojos esperando un milagro, no habrá milagro alguno, el futuro llegará inexorable, y todo ello con el peor gobierno y la peor oposición de toda nuestra historia, mientras la mayoría silenciosa sigue más silenciosa que nunca mientras estos insensatos de uno y otro signo destruyen su futuro, el futuro de sus hijos y el de las próximas generaciones.

Artículo publicado en elconfidencial.com / 05.04.2010

Aparte de la cuestión central, un modelo de Estado infinanciable, incontrolable, e intrínsicamente corrupto, que multiplica por tres el coste de administración de España, con cientos de miles de puestos absolutamente inútiles para colocar a familiares, amigos y correligionarios, e incurriendo en despilfarros e ineficiencias gigantescas, la casta política parasitaria ha tomado innumerables decisiones de los últimos 35 años de partitocracia totalitaria contrarias al interés general, en razón de sus intereses electoralistas y/o personales, que han afectado en forma extraordinaria negativa a la correcta asignación de los recursos económicos y a la productividad de la nación.

Inversiones fantasmagóricas desde aeropuertos como Ciudad Real o Lérida, al increíble despilfarro de los fondos estructurales, como en Andalucía, la región de Europa que más fondos ha recibido, y cuyo PIB per cápita hoy, 76,4% de la media nacional, es inferior al de hace 30 años, 79,8%, y además sigue retrocediendo -en 2009 sufriría una caída histórica, algo que el PSOE hace lo imposible por ocultar-; a las líneas AVE, un lujo ruinoso que España no podía permitirse, y donde por solo hablar de la última, el AVE a Galicia, los ingresos de explotación no cubrirán siquiera el coste de mantenimiento de las vías, mientras tenemos el sistema ferroviario de transporte de mercancías más ineficaz y obsoleto de todo el mundo desarrollado; al coste inasumible del sistema eléctrico, un muestrario completo de los desatinos que nuestra clase política irresponsable y venal es capaz de perpetrar, cuando se le presenta la oportunidad adecuada.

LOS DISPARATES ENERGÉTICOS DEL GOBIERNO SOCIALISTA

La decisión energética más disparatada de nuestra historia industrial ha sido sin duda la moratoria nuclear en 1984, que cerraría cinco centrales nucleares casi terminadas, lo que implicaría unas pérdidas enormes: 730.000 millones de pesetas de entonces, equivalentes a unos 8.000 millones de euros actuales. Para compensar a las empresas del coste incurrido por esta paralización, el Gobierno aprobó una disposición que permitía a las compañías eléctricas cobrar un porcentaje para recuperar las inversiones perdidas, un concepto denominado precisamente moratoria nuclear, y que casi todo el mundo lo ha considerado siempre el coste de la paralización, algo total y absolutamente falso. En realidad, lo pagado con ese porcentaje es el chocolate del loro comparado con el coste real.

¿Y cuál es ese coste? Su cálculo es sencillo. De haberse concluido, esas centrales estarían produciendo hoy 40.000 millones de kwh/año a un precio del orden de 14 euros por Mwh, y esa energía ha tenido que ser sustituida por un mix, 70% gas-30% eólica, con un coste medio del orden de 85 euros Mwh, lo que significa que el coste la moratoria nuclear equivale a 2.900 millones de euros al año, o el 11% del recibo de la luz. Un incremento de precio que seguiremos pagando nosotros y nuestros hijos, por un tiempo equivalente al de la vida útil de las centrales.

Pero ni siquiera esto fue todo, ya que las obras paralizadas eran solo una parte de un ambicioso programa nuclear en marcha -algo así como la punta del iceberg-, porque de no haberse producido la moratoria las empresas hubieran seguido adelante con sus planes, y había ya otros siete grupos de 1.000 Mw de potencia unitaria listos para iniciar las obras y otros cinco más en preparación. Porque sin la moratoria, todas las centrales en ejecución y en proyecto avanzado se hubieran llevado a efecto.

En concreto, hoy estaríamos generando 195.000 millones de kwh/ año, en lugar de 59.000, el 63% de la generación total, prácticamente el mismo porcentaje que Francia, a un precio de 14 euros Mwh, y eso significaría un ahorro anual de 9.000 millones o el 36% de la tarifa. ¿Se da cuenta alguien de lo que esto habría significado en términos de competitividad de nuestra economía? ¿Se da cuenta alguien de lo que esto supondría para un sector industrial no ya en crisis, sino que se está desintegrando -ha pasado del 35% del PIB en 1975 al 15% actual-, y donde la caída, al contrario que en otros sectores, no se está desacelerando, sino justamente lo contrario?

LOS DISPARATES ENERGÉTICOS DEL GOBIERNO DEL PP

Sin embargo, no sería menos desastrosa la política energética del PP, donde no solo no dieron una a derechas, es que profundizaron la catástrofe. Desde la delirante negociación de los derechos de contaminación en Bruselas que nos ha llevado a ser el país que más paga y menos contamina per cápita, a la consolidación de los monopolios por Rodrigo Rato a través del Decreto-Ley denominado eufemísticamente de intensificación de la competencia, que cerraría España a la competencia exterior a través del acceso discriminatorio a las redes logísticas y otras trampas similares, un Decreto redactado por las propias empresas monopolísticas, hecho que viví en primera persona y del que doy fe, y que Rato completaría poniendo la CNE al servicio de los monopolios y neutralizando el Servicio de Competencia.

Y las consecuencias no se limitan a perjudicar seriamente a la competitividad de la economía, sino que tienen un efecto más directo y claro sobre los bolsillos de los españoles, Así, mientras el precio del aprovisionamiento de gas ha caído a la mitad, los recibos del gas y de la luz, fuertemente dependiente del gas por los ciclos combinados, no han parado de subir, tanto que tenemos ya el gas y la electricidad más caras de Europa. Es la consecuencia más visible de la consolidación del dominio monopolista por Rodrigo Rato, un expolio inasumible para millones de familias que además no tienen la menor oportunidad de defenderse, ya que el regulador del mercado, la CNE, está al servicio de los expoliadores.

Y el colmo de los colmos, la planificación eléctrica y gasista 2002-2011, una chapuza infumable, sin un solo cálculo económico, que apostaba simultáneamente por las energías más caras del mercado, por el empeoramiento de la eficiencia energética y por la mayor dependencia energética de España respecto al exterior, que ya era entonces el doble de la media europea. Y luego, y eso ya no es una chapuza sino otra cosa, el día después del atentado del 11-M, se aprobó el RD 436/2004, un golpe de mano que convertía las energías renovables en la mayor fuente de corrupción y de enriquecimiento injustificado de toda nuestra historia industrial. ¿Quién tenía tanta prisa por aprobar las subvenciones, que no podía esperar a que fuera al nuevo Gobierno? Un solo papel, autorizando un parque eólico, o un campo fotovoltaico, puede suponer para el que lo consiga un pelotazo de 50, 100 o 200 millones de euros, solo por el papel. Y después viene todo lo demás, 5.000 millones de euros en subvenciones en 2009, absolutamente injustificadas y creciendo. No hay palabras para calificar este latrocinio.

Porque no nos equivoquemos, Zapatero no tiene política energética alguna, excepto su propuesta de Ley de Economía Sostenible que incrementa las renovables y elevará el coste de la luz en un 65%, según el sector eléctrico. Se ha limitado a repetir hasta la saciedad un discurso marxista-ecologísta, pero que en la práctica no ha sido otra cosa más que la continuidad de la planificación gasista y eléctrica del PP. Y aquí es obligado reconocer en honor a la verdad, que los responsables de la moratoria nuclear, con Felipe González a la cabeza, han reconocido su error, y lo han confesado públicamente, mientras que los responsables de las no menos catastróficas decisiones del PP, no han reconocido nada, están encantados con haberse conocido, y más aún con los puestazos de lujo que han recibido después, algunos/as de los principales responsables en las empresas beneficiarias de sus tropelías, y por supuesto nadie ha investigado por qué se aprobó al RD 436/2004 y a quién ha beneficiado.

Artículo publicado en elconfidencial.com / 29.03.2010

Lo ocurrido el lunes pasado en la reunión  entre el Gobierno y las Comunidades Autónomas, donde la Sra. Salgado se presentó sin un papel, sin una propuesta, sin una idea, para cumplir las exigencias de Bruselas de reducir el gasto autonómico y local, es la síntesis de la podredumbre, la miseria moral y la desidia a la que se ha llegado en la España de Zapatero, pues podía haberlo hecho igual el conserje del ministerio, ha quedado completamente eclipsado por la decisión del inquilino de la Moncloa de ayudar a Grecia más que ningún otro país en términos de PIB. Somos el país que más dinero pone y el que menos cuenta, a pesar de ostentar la Presidencia de turno.

Es algo tan asombroso, tan irreal y tan profundamente irresponsable, que entra en el terreno de lo paranormal: pagaremos el 12,5% del rescate de Grecia, frente al 14% Francia y el 18%   Alemania, cuyos PIB son un 50% mayor y más del doble respectivamente, y Zapatero dice que aportamos más que nadie “porque podemos”, cuando la Sanidad está quebrada y solo sigue funcionando a base de no pagar a los proveedores, cuando la Seguridad Social está también quebrada y tiene que recibir transferencias crecientes del Estado para poder pagar las pensiones y a los parados, y cuando nuestras cuentas públicas han entrado en fase de hundimiento acelerado.

En términos de caja hasta febrero, es decir, los gastos y los ingresos que efectivamente se han realizado en el periodo, el déficit ascendió a 7.729 millones de euros, ¡100 veces más! que en el mismo periodo que el año anterior. Aunque enero y febrero son meses poco representativos, es evidente que el año empieza con un descuadre gigantesco sobre lo previsto en los Presupuestos.

Los ingresos no financieros caen un 7,1% a pesar de la mayores retenciones del trabajo y las pensiones, y los gastos crecen un 22,8%, nada que ver con las estimaciones de los PGE-2010. Y en cuanto a gastos financieros, estos crecen un ¡40,1%, ocho puntos por encima de lo previsto!; y las transferencias, fundamentalmente al servicio público de empleo, para así ocultar la quiebra de la Seguridad Social, que sigue mostrando un “superávit” virtual de 4.602 millones, se han incrementado un 26,3%, hasta los 17.422 millones de euros. La recaudación del IVA cayó a su vez un 8,9%, pero Dña. Elena nos cuenta que crecerá ¡un 26,15% en el conjunto del año! Y si esto es lo que ocurre con el gasto del Gobierno, imaginen ustedes lo que puede estar pasando con el gasto de autonomías y ayuntamientos, donde el despilfarro está fuera de control.

LA CLASE POLÍTICA ES EL PROBLEMA

“Los españoles ven ahora a los políticos como un problema mayor que el terrorismo”, señala The Economist en su último número, a la vez que denuncia la incapacidad de Zapatero para hacer frente a la “crisis política y económica” que atraviesa España, y afirma que la sensación generalizada es la de que el país se encuentra a la deriva. Ante una situación de emergencia nacional, Zapatero en lugar de tomar medidas saca leyes fantasmagóricas, como la de economía sostenible, que produce sonrojo y estupor, crea comisiones para echar balones fuera, reparte dinero como si fueran cromos, y miente masivamente sobre la situación. Y es este irresponsable, junto con la casta política parasitaria de uno y otro signo, los grandes culpables de habernos llevado a esta situación sin salida.

Es la casta política la que debe reducir los 100.000 millones de euros anuales que despilfarra allá donde gobierna; reducir de una santa vez los coches oficiales en un 90%; los asesores y cargos de confianza en otro 90%; las plantillas un 40 %, excepto sanidad, justicia y seguridad; los “estudios”, viajes de lujo y similares al 90%; las embajadas a cero; los escandalosos plurisueldos como la mujer de Montilla, la baronesa Cospedal, la Pajín, la mamá Pajín, y tantos y tantos otros a un solo sueldo; los ayuntamientos deben quedar reducidos a la mitad, de 8.000 a 4.000; el número de diputados, concejales, y altos cargos en un 30%, y crecimiento cero de las transferencias destinadas a las autonomías, que se han incrementado en un 36,9% desde primero de año, justo cuando tienen que devolver 20.000 millones de euros en 2010, que recibieron de más por la incompetencia de Solbes, y de los que la Sra. Salgado no ha dicho ni pío. Y esta vez, no hay aplazamientos, o se aplica ya una cirugía radical o estamos muertos.

Esta casta política parasitaria que está arruinando a la nación mientras sigue expoliándola sin contemplaciones, es ciertamente una amenaza mucho mayor que el terrorismo .El daño que están perpetrando a España y a los españoles con su incompetencia, su corrupción y su estulticia, raya  lo delictivo, y los responsables deberán pagar por ello. No se pueden ir de rositas, tienen que responder de sus actos, el daño será demasiado grande, quebrará la sanidad, las pensiones, la riqueza de las familias se verá seriamente dañada -van a resucitar el impuesto de Patrimonio- y el coste de la deuda generada por estos sátrapas, afectará a varias generaciones de españoles. Es como un avión que hubiera entrado en pérdida, y el piloto en lugar de tratar de remontar, hiciera todo lo posible para acelerar aún más la caída.

EL HUNDIMIENTO SÚBITO

Explicaba hace dos semanas el conocido analista John Mauldin, que de lo sucedido con las quiebras en diferentes países se desprende que aunque las situaciones empeoran gradualmente, el hundimiento siempre se produce de forma súbita, es decir, de la noche a la mañana los mercados toman conciencia de una situación, retiran el crédito y se produce la crisis. Y esto es lo que va a suceder con España. Los desequilibrios de las cuentas públicas no se sostienen, no hay plan de austeridad ni nada que se  aproxime a lo mínimamente necesario. El déficit 2009 superó el 16% del PIB, no el 11,4% oficial, la deuda  el 87% no el 55% como falsamente  afirman gobierno y el BdE, y nuestras necesidades de emisión en 2010 ascenderán a la astronómica cifra de 250.000 millones como mínimo, ¡el 25% del PIB!, ¿de verdad creen que los mercados nos lo van a prestar a tipos de interés asumibles?

Como señalaba Eduardo Segovia el viernes en este diario, es la banca española quien está comprando el grueso de la deuda Zapatero, 305.206 millones tienen en sus carteras de renta fija, española la inmensa mayoría y a corto plazo, “¿quién va a financiar al Estado si no?” exclamaría con un deje de soberbia el presidente de la AIE. Pero esto se acaba en cuanto termine la barra libre del BCE este año, y entonces ¿quién va a seguir financiando a esta panda? Pero el tema es peor aún, la pérdida de la calificación de triple A, y eso sucederá como señalaba McCoy el jueves, en cuestión de días, semanas a lo sumo. Los grandes fondos mundiales que solo tienen triple A en sus carteras, venderán la deuda española, y tendremos que pagar intereses más altos, y es solo el principio, porque de la A pasaremos a la B en pocos meses. Y ahora sumen a la deuda pública la inconmensurable deuda privada, solo en pago de intereses nos podemos plantar a fin de año en un 10% del PIB, ¿qué país del planeta puede permitirse dedicar el 10% de la riqueza nacional solo al pago de intereses, y a partir de ahí empezar a amortizar?

La propia banca tiene vencimientos por 72.614 millones de euros este año, y 420.000 hasta 2015. El Santander  25.614 millones, una cifra de vértigo incluso para ellos, pero es que Caja Madrid, por ejemplo, la cuarta entidad financiera del país, tiene que devolver 6.365 millones, ¡veinticuatro veces su beneficio!, y así la mayoría. Eso en el caso en que estas cifras de extraídas de Bloomberg fueran buenas, que no lo son, porque servidor conoce una caja que aparece en la lista con una deuda a devolver de unos 3.000, y  en realidad tiene que devolver 15.000 en 24 meses. ¿Y de dónde lo van a sacar? En parte con el timo de las preferentes, engañando a sus clientes con la complicidad de la CNMV, para que las compren con tipos de interés la mitad de emisiones similares, pero aún así la mayoría jamás podrá hacerlo. Solo con el aval del Estado conseguirán refinanciar por dos o tres años. En 2009 se refinanciaron 50.200 millones con aval del Estado, y no recuperaremos ni la mitad. ¿Hasta dónde y con qué vamos a seguir avalando?, ¿dónde figuran estas partidas en la deuda total? Es obvio que una mayoría de cajas no se sostiene, y cuando ocurra la catástrofe que durante tanto tiempo han tratado de ocultar, alguien va tener que responder de muchas cosas.


El Disparate Económico de la Semana / 26.03.2010

El disparate económico de la semana, que entra en el terreno de la esquizofrenia más absoluta, y rebasa los límites de la desvergüenza y de la miseria moral, es la decisión, del loco de Zapatero de asumir el 12,5% del rescate de Grecia, frente al 14% Francia y el 18%. Alemania, cuyos PIB son un 50% mayor y más del doble respectivamente, y este inepto proteico, dice que aportamos más que nadie “porque podemos”, cuando la sanidad está quebrada y solo sigue funcionando a base de no pagar a los proveedores, la Seguridad Social también está quebrada y tiene que recibir transferencias crecientes de dinero del Estado, para seguir pagando el paro y las pensiones, y cuando nuestras cuentas públicas han entrado en fase de hundimiento acelerado.

En términos de caja hasta febrero, es decir, los gastos y los ingresos que efectivamente se han realizado en el periodo, el déficit ascendió a 7.729 millones de euros, cifra que compara con un déficit del 70 millones en igual periodo del año anterior, ¡100 veces! Llaman particularmente la atención los pagos por intereses que crecen un ¡40,1%! y las transferencias, fundamentalmente al servicio de empleo, para ocultar la quiebra de la Seguridad Social, que sigue mostrando un supuesto superávit de 4.602 millones, se han incrementado un 26,3%, hasta los 17.422 millones de euros. Por su parte la recaudación del IVA que cayó en un 8,9%, mientras la inepta proteica de Dña. Elena nos cuenta que los ingresos crecerán ¡un 26,15% en el conjunto del año!

Y si esto es lo que ocurre con el gasto del gobierno, imaginen Uds. lo que puede estar ocurriendo con el gasto de autonomías y ayuntamientos, donde el despilfarro está absolutamente fuera de control. Y así las cosas, la ministra Salgado tiene la increíble desfachatez de afirmar que “estoy haciendo todo lo posible contra la crisis”, ¿pero qué entiende por hacer todo lo posible esta señora?, ¿ir a decir a comunidades que hay que ahorrar?, eso lo podía haber hecho igual el conserje del ministerio; y cuando en Bruselas ni creen el escenario macroeconómico, ni el objetivo de recaudación de impuestos, y piden explicaciones sobre la reducción de gastos porque no han dado ninguna, el Sr. Campa, secretario de Estado de Economía, tiene la desvergüenza de afirmar que “la Comisión Europea calificó el plan de sobresaliente”.

Y como no hay dinero, España tiene que colocar en el mercado 250.000 millones de euros en 2010, el 25% del PIB, y solo la pérdida de la calificación de triple A, y eso sucederá en cuestión de días, semanas a lo sumo, nos obligara a pagar intereses más altos y ahora sumen a la deuda pública la inconmensurable deuda privada, solo en pago de intereses nos podemos plantar a fin de año en un 10% del PIB, ¿qué país del planeta puede permitirse dedicar el 10% de la riqueza nacional solo al pago de intereses, y a partir de ahí empezar a amortizar?

Solo la banca tiene vencimientos por 72.614 millones de euros este año, y 420.000 hasta 2015. El Santander 25.614 millones, una cifra de vértigo, pero es que Caja Madrid, por ejemplo, la cuarta entidad financiera del país, tiene que devolver 6.365 millones, ¡veinticuatro veces su beneficio!, y así la mayoría, ¿y de dónde lo van a sacar?, en parte con el timo de las preferentes, engañando a sus clientes con la complicidad de la CNMV, para que las compren con tipos de interés la mitad de emisiones similares, pero aún así la mayoría jamás podrá devolver. Solo con el aval del Estado conseguirán refinanciar por dos o tres años. En 2009 se refinanciaron 50.200 millones con aval del Estado, y no recuperaremos ni la mitad. Este gobierno y la casta política parasitaria han arruinado a la nación y a varias generaciones de españoles, y alguien deberá pagar por ello.

Artículo publicado en elconfidencialdigital.com / 22.03.2010

La canciller Merkel acaba de pedir el cambio del tratado de la Unión, al objeto de que aquellos países incapaces de cumplir en forma estable los compromisos de Maastrich, puedan ser expulsados del euro, y esto ya son palabras mayores, y para el influyente “Der Spiegel”, “después de Grecia y Portugal, el siguiente fallido del club será España”. Y lo primero que a uno le viene a la cabeza es, ¡a buenas horas mangas verdes!, con todos los grandes cerebros de Europa juntos y en unión, y se dan cuenta ahora de que admitir a países con un histórico de desequilibrios que tumba de espaldas, solo porque cumplan con calzador los requisitos durante cinco minutos, es un disparate que no hay por dónde cogerlo. Grecia lleva diez años incumpliendo el Pacto de Estabilidad. Y el colmo de la genialidad simétrica: una política monetaria común, pero con las políticas económica y presupuestarias cada uno a su aire.

Así es como hemos llegado a una eurozona de 15 países, donde un tercio o más, nunca debieron haber entrado. Lo mismo que la propia UE, cuya idea original se ha prostituido hasta lo inimaginable, haciendo ingobernable e inviable a medio plazo la misma. ¿Cómo puede llegar a funcionar una unión económica de 27 países, con sistemas económicos y niveles de vida completamente diferentes? Hay que estar locos o ser absolutamente corruptos para llegar a una situación tan disparatada. Bruselas ha sido a partir de los años 70 la ciudad más corrupta del planeta, en ninguna otra capital se pagan tantas comisiones, actúan tan extensamente los “lobbies”, y se prodigan todos los mecanismos imaginables del cohecho. ¿Tienen ustedes idea de lo que han tenido que pagar los países del Este por entrar en el club?

EL ESCENARIO DEL DRAMA

Lo que trataré de resumir, son las consecuencias dramáticas que para España supondría la expulsión del euro, pero antes y como ya he expresado en otras ocasiones, tengo que decir que no creo que esto ocurra, por la simple y sencilla razón que podemos cumplir si existe voluntad política. Hace un año, McCoy analizaba brillantemente en estas mismas páginas los pros y los contras de salir del euro, y dentro de los pros afirmaba “si la salida se acompaña de un plan de estabilidad presupuestaria”, estos serían mayores, pero claro, si eso ocurriera, no tendríamos que abandonar el euro y no estaríamos elucubrando sobre las consecuencias.

¿Y cómo podríamos cumplir? Es muy claro, y además no hay otra alternativa: cambiando el modelo de un Estado donde el Gobierno ni siquiera tiene atribuciones para controlar el despilfarro de CCAA y Ayuntamientos, que representan el ¡70% del gasto público!, con un derroche de más de 100.000 millones de euros año; cambiando el sistema electoral, para hacer de España una democracia y no la basura impuesta por los prohombres de la Transición; y privatizando las cajas de ahorro, para que en vez de financiar a los políticos y a sus amigos, pasen a financiar a la gente honrada y trabajadora. Y esto solo requiere una cosa, voluntad política. Por supuesto ni el PSOE ni el PP están por la labor, pues la dictadura partitocrática, y la posibilidad de mantener a una casta de más de 100.000 cargos cada uno, expoliando a los ciudadanos, sin que estos tengan la menor posibilidad de defenderse, es la base de su poder. Pero ahora es diferente, este modelo de Estado despilfarrador, incontrolable, ineficiente y corrupto ya no se sostiene, pronto estará al borde del colapso, y, o se adoptan esas medidas, o la alternativa es el Apocalipsis económico y la revuelta social.

En todo caso, la presunta expulsión no ocurriría de golpe, primero las agencias de “rating” y la Comisión Europea, tendrían que entender la realidad. Por muy ineptos o corruptos que sean unos y otros, no pueden pasar más tiempo por alto la falsedad de las cifras oficiales y sobre todo que al contrario que el resto de países del euro, este gobierno de irresponsables no tiene ya atribuciones para recortar el 70% del gasto. La Comisión de Valores norteamericana, la SEC, sí parece haberla entendido, pues está estudiando exigir a las empresas norteamericanas el declarar su exposición a España. Y en ese momento, nuestra situación sería mucho peor que la de Grecia, donde el gobierno sí tiene atribuciones para recortar la totalidad del gasto, pero también sería peor la situación del euro porque somos la cuarta economía del grupo, “España es la verdadera prueba para la supervivencia del euro”, afirmaba el WSJ hace unas semanas.

El euro experimentará un ataque especulativo mayor y una caída brutal frente al dólar, y dada la fuerte exposición a España de Francia y Alemania, exigirán a Zapatero un ajuste drástico e inmediato, ajuste que solo las medidas señaladas pueden conseguir. Zapatero no podrá negarse, porque en caso contrario la deuda no podrá seguir financiándose y el Estado se colapsará. Pero supongamos que dice que sí, luego que no y después que veremos, y al final nos echan del euro. ¿Qué pasa entonces?

UN APOCALIPSIS ECONÓMICO

Primero, España volvería a la peseta, que se devaluaría de inmediato frente al euro, ¿cuánto?, yo diría un 20 % para empezar, aunque después se producirían devaluaciones ulteriores que podrían llevarla al 30%, ¿y eso qué?, pues que familias y empresas serían de la noche a la mañana un 20% más pobres. Análogamente los salarios perderían el 20% de su valor. Parte del impacto se amortiguaría al comprar productos nacionales denominados en pesetas, pero tenderían a subir rápidamente, por lo que golpe inicial sería devastador. La clase media prácticamente desaparecería, uno de los grandes objetivos de Zapatero, ya que fue la gran creación de su odiado general Franco, cuando los españoles “no existíamos y éramos apátridas” (ZP dixit), y además votan derecha.

Segundo, y más grave aún. La deuda externa neta se incrementaría de golpe un 20%, y ello supondría para muchas empresas la quiebra pura y dura. Por ejemplo, si la mitad de las entidades financieras no pueden devolver ya su deuda en euros, imaginen esa misma deuda incrementada en un 20%. Y qué decir de la deuda del Estado, toda ella denominada en euros, simplemente no podríamos devolverla. Perderíamos totalmente nuestra credibilidad internacional y nadie nos prestaría un céntimo. El paro crecería vertiginosamente, y el corralito argentino se reproduciría íntegramente aquí, la gente perdería sus ahorros porque la banca se colapsaría, y el Estado ya no tendría capacidad económica para rescatarla, la garantía Zapatero de los 100.000 euros sería como todas sus promesas, papel mojado.

Tercero, ante los problemas ingentes de liquidez, el BdE tendría que imprimir pesetas en masa, entre otras cosas porque si nos echan del euro es porque no hemos cambiado el modelo de Estado y en consecuencia el gasto público continúa imparable, los 100.000 millones de despilfarro continuarían íntegros y creciendo, y para financiarlo no quedaría más remedio que imprimir billetes, lo que llevará a una ola de inflación, y nuevas devaluaciones. El control de la inflación sería casi imposible.

Cuarto. Muchos dirán, se olvida de la parte favorable, que recobraremos la competitividad perdida y venderemos más al exterior. Y no digo que no, pero ojo, las importaciones se encarecerán tremendamente, piensen en la energía donde nuestra dependencia exterior es el doble de la media europea, y como importamos más de lo que exportamos, al final puede quedar lo comido por lo servido, y en todo caso sería un mecanismo de ajuste a medio plazo, excepto el turismo que mejoraría de inmediato. Pero no se hagan ilusiones, un diferencial de tipos de interés entre la peseta y el euro de sólo tres puntos (y probablemente más), dado nuestro gigantesco nivel de deuda exterior, equivaldría a la totalidad de los ingresos por turismo.

El balance global sería dramático, el hundimiento en una crisis de una duración y de una profundidad desconocida, quiebras, deflación y paro, y además con las cuentas públicas más fuera de control si cabe. Si estando sometidos al Pacto de Estabilidad, el Gobierno ha disparado el gasto, ¿imaginan lo que sería con la máquina de hacer billetes en manos de Zapatero? La fuga de capitales sería masiva, de hecho ha empezado ya, las grandes fortunas lo tienen a buen recaudo, y muchos particulares están abriendo cuentas en dólares o francos suizos en su propios bancos, algo legal y a lo que tienen perfecto derecho, y los más desconfiados cambiando sus cuentas a bancos europeos en España pero con una exigencia muy clara: “mis euros los quiero en su sucursal de Frankfurt, de Ámsterdam o de París, no en el Paseo de La Castellana ni en la Diagonal”.