CASOS DE CORRUPCIÓN


Se entiende por corrupción la acción o inacción de una o varias personas reales que manipulan los medios públicos en beneficio propio y/o ajeno, tergiversando los fines del mismo en perjuicio del conjunto de la ciudadanía a la que debían servir y beneficiar.

Además de los casos de corrupción que saltan a la luz pública, ¿cuántos hay que son tapados por la propia organización política? ¿cuántos hay que ni siquiera son denunciados por falta de fe en la justicia?.

Partimos de la base que la percepción de los salarios estratosféricos fruto de la autoasignación de aquellos que lo reciben es un acto de corrupción. También lo son las asignaciones multimillonarias para prejubilaciones o pensiones vitalicias o jubilaciones en la banca y altos cargos de la administración pública. En la mayoría de los casos, los miembros de la banda política se prejubilan con salarios mayores incluso de los que percibían estando en activo.

La ausencia de incompatibilidades para esta raza de privilegiados también la consideramos corrupción, incluso las leyes que los protegen, inviolabilidad e inmunidad son corrrupción.

Incluso también es corrupción la condena por parte de los imputados a penas o multas irrisorias en comparación con el delito cometido, sobre todo teniendo en cuenta de que el dinero robado nunca aparece.

Por desgracia, casos de corrupción en España puedes encontrar los que quieras, debe ser la función que más se acerca a infinito cuando x=política. Entre los más nombrados podríamos escribir: Fidecaya, expropiación Rumasa, Kio, Roldán, Urralburu, Ibercorp, Filesa, Afinsa y Forum filatélico, Gescartera, Gürtel, etc.

¿LA COMPLICIDAD ES DELITO? ¿EL ENCUBRIMIENTO ES DELITO?. Hasta ahora siempre hemos pensado que sí. La respuesta es rotundamente no, LA COMPLICIDAD Y EL ENCUBRIMIENTO NO SON DELITOS. De ser delitos, todos los políticos y cargos públicos tendrían que ir a la cárcel, la inmensa mayoría por ladrones directos y la minoría restante por no denunciarlo y en la mayoría de los casos echar tierra de por medio para taparlo.

Se entiende por cómplice directo aquél que coopera en la ejecución de un delito y por cómplice necesario aquél sin cuya cooperación no se podría cometer el delito. Entonces volverse intencionadamente ciego y mudo calma las almas de los presuntos honrados. Para cometer un delito económico en la administración es necesario una serie de irregularidades a diversos niveles y/o departamentos. Con lo competentes que son para sentarse en sus puestos y lo inútiles que son para detectar irregularidades. Y por supuesto el partido político está por encima de todo, por lo que se hará lo necesario para que el delito no salga a la luz y de este modo no se perjudique la intención de voto de los ciudadanos.

Pasemos ahora a los cónyuges. Resulta que las parejas de los chorizos viven en otra dimensión. No hablan con sus parejas, no se comunican, no hay diálogo. Resulta que no les extraña que sus posesiones y nivel de vida esté a años luz de sus salarios. Sin embargo casualmente cuando hay rotura conyugal traumática (entiéndase que acaben tirándose de los pelos) entonces se recuerdan hechos delictivos, bolsas de dinero, compras fraudulentas, reuniones clandestinas, etc.

Este cinismo que insulta la inteligencia española es debido al CINISMO JUDICIAL. De qué sirve la ley si no hay justicia.