
La puesta en escena de los pisos de la SAREB iba a ser la salvación de la demanda inmobiliaria a un precio asequible y el saneamiento del sistema bancario español. Todo en el tiempo récord de 15 años y sin costarnos ni 1 euro a los contribuyentes.
Una vez se creó, SAREB difundió la idea de no malvender los pisos a particulares para recuperar mayor la inversión sin perjudicar al erario público. Sin embargo, SE DEDICÓ A VENDER LOS INMUEBLES A PRECIOS DE SALDO A LOS FONDOS BUITRE Y EMPRESAS PRIVADAS.
¿Qué es la SAREB y cómo afecta al mercado inmobiliario?
En plena crisis de deuda y con el estallido de la burbuja inmobiliaria, España solicitó ayuda europea para recapitalizar sus bancos, con la condición de segregar los activos dañados del ladrillo fuera de sus balances.
En junio de 2012, ante el riesgo sistémico, el Eurogrupo acordó una línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros para rescatar el sistema bancario español. El Memorándum de Entendimiento (MoU) firmado con la Comisión Europea exigió, entre otras medidas, la creación de una Asset Management Company (AMC): un “banco malo” para retirar rápidamente de los bancos apoyados públicamente todos los activos dañados, especialmente los relacionados con el sector inmobiliario.
La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB), conocida como el Banco Malo, se creó en 2012 tras la crisis financiera para absorber activos tóxicos de las entidades bancarias rescatadas. El Real Decreto-ley 24/2012 (luego Ley 8/2012) incluyó la creación de esta sociedad de gestión de activos, concebida para adquirir los préstamos inmobiliarios impagados y propiedades adjudicadas de las entidades bancarias nacionalizadas o con apoyo público. A través de dicho RD, se estableció que la SAREB gestionaría una cartera de 50.781 millones de euros en activos inmobiliarios, con el compromiso de liquidarlos en un máximo de 15 años, es decir, hasta el 2027.
El Banco de España y el Ministerio de Economía aseguraron que la SAREB sería un “vehículo rentable” que no generaría pérdidas para el contribuyente. En palabras de la entonces vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, “la reestructuración bancaria se hace con un objetivo básico y fundamental: que no cueste un euro al contribuyente”, a lo que el ministro Luis de Guindos agregó: “que esta sociedad, Sareb, no genere pérdidas es muy importante desde el punto de vista de minimizar el impacto en el contribuyente”.
Sin embargo, esta promesa se incumplió cuando en 2022 la deuda de la SAREB fue reclasificada como deuda pública, obligando al Estado a absorber pérdidas por más de 35.000 millones de euros.
La SAREB, una herramienta de privatización inmobiliaria
La SAREB no fue un mecanismo de regulación, sino una operación de transferencia de riqueza desde el sector público al privado. Su existencia ha beneficiado a bancos y fondos de inversión mientras los ciudadanos han pagado la factura.
El economista Alejandro Inurrieta califica a la SAREB como “un depósito de la porquería inmobiliaria de la banca” y “un desastre desde todos los puntos de vista”, criticando una “ausencia de transparencia… absolutamente indecente” mantenida desde su creación
Hoy, con miles de viviendas aún en su poder, la SAREB sigue en proceso de liquidación, mientras la crisis habitacional en España continúa sin resolverse.
Nadie ha sido condenado por esta ESTAFA MAYÚSCULA, salvo el pueblo llano, que sin comerlo ni beberlo ha sido condenado a pagar decenas de miles de millones de euros.
Relaciones políticas y corrupción en la SAREB
La SAREB, alegando motivos comerciales, siempre se negó a revelar quién compraba sus inmuebles. Mediante su opacidad facilitó un esquema de puertas giratorias entre la banca, la política y los fondos de inversión.
Para que al fondo buitre Cerberus se le permitiera comprar carteras de préstamos e inmuebles a SAREB y a otros bancos, antes tuvo que contratar como presidente a un amigo íntimo del entonces presidente del PP, José María Aznar (Ánsar para los amigos), concretamente a Juan Hoyos Martínez de Irujo. A su vez, también tuvo que contratar como consejero a José María Aznar Botella, hijo del amigo Ánsar y de la gran alcaldesa de Madrid. ¿Cómo te quedó el cuerpo?
Así es, José María Aznar Botella”, fue fichado por el fondo para facilitar estas operaciones. Cabe señalar también que varios altos cargos de SAREB provenían de la banca y algunos regresaron luego al sector privado de la mano de fondos. Jaime Echegoyen, exdirectivo de Bankia, presidió SAREB entre 2015 y 2021 acumulando pérdidas de miles de millones. Tras dejar la SAREB, fue fichado por la inmobiliaria Haya Real State, que casualmente había sido la inmobiliaria elegida en enero de 2020 por la SAREB para gestionar 8.400 millones de sus activos. Este elemento, Jaime Echegoyen contrata a Haya Real State y al año siguiente esta inmobiliaria contrata a aquél elemento. Entre tanto, la inmobiliaria deja una deuda milmillonaria valorada por diversas fuentes en unos 6.400 millones de euros de pérdidas tras siete años de gestión, 6 de los cuales con Jaime Echegoyen ya contratado.
Inmuebles SAREB: ¿Solución habitacional o especulación inmobiliaria?
Desde su creación, la SAREB acumuló más de 90.000 viviendas, terrenos y propiedades en toda España. Sin embargo, en lugar de destinarlas a vivienda social, optó por mantener muchas de ellas vacías para no devaluar el mercado. En 2013, solo tras una fuerte presión social, se anunció la cesión de 2.000 viviendas del Banco Malo a Comunidades Autónomas para alquiler social. Sin embargo, en dos años solo se cedieron 680, con acuerdos mínimos en Cataluña (600 pisos) y Aragón (80 pisos). El propio Gobierno aclaró entonces que la SAREB “no tiene obligación de hacer políticas de vivienda” y que, en cualquier caso, las CCAA debían compensar a SAREB por cederles los pisos.
Mientras tanto, miles de pisos en venta de la SAREB fueron traspasados a fondos buitre como Blackstone, Cerberus y KKR a precios muy inferiores al mercado. Esto consolidó el dominio de grandes inversores sobre el parque inmobiliario, dejando de lado el acceso a la vivienda de los ciudadanos.
Inmobiliaria SAREB: Venta masiva a fondos buitre
los bancos originariamente propietarios de los activos tóxicos, los transfirieron a SAREB, limpiando sus balances y quedando saneados, recibiendo a cambio bonos avalados por el Estado (es decir, liquidez inmediata). Sin embargo, muchos de esos mismos bancos participaron como accionistas de SAREB y mantuvieron intereses en la gestión de los pisos.

La SAREB priorizó la venta de activos en grandes paquetes a inversores institucionales. En 2014, adjudicó la gestión de sus activos a cuatro grandes servicers inmobiliarios:
- Haya Real Estate (vinculado a Bankia y Cerberus).
- Altamira (Santander y Apollo).
- Servihabitat (CaixaBank y TPG).
- Solvia (Banco Sabadell).
Estos contratos permitieron que las mismas inmobiliarias de los bancos rescatados siguieran beneficiándose de la venta y gestión de los activos, cobrando comisiones millonarias.
Todo eran beneficios para los atracadores bancarios que habían provocado la burbuja inmobiliaria. En la práctica, los bancos dejaron en manos de SAREB las pérdidas potenciales de esos activos, pero conservaron ciertos beneficios colaterales: por un lado, se ahorraron el coste reputacional y operativo de realizar ellos mismos los desahucios y ventas masivas; por otro, obtuvieron ingresos por prestar servicios a SAREB y financiaron a algunos compradores (ganando negocio hipotecario).
Con el paso de los años, la SAREB comenzó a vender piso a piso a compradores finales, pero no por una estrategia social, sino porque los activos restantes eran menos atractivos para los grandes inversores. Sin embargo, los precios de los pisos del Banco Malo apenas ofrecían descuentos para los ciudadanos, priorizando la rentabilidad sobre la función social.
Compra de pisos SAREB: Un mercado excluyente para el ciudadano
Durante 11 años la compra de pisos de la SAREB por parte de particulares ha estado restringida y plagada de dificultades. Como colofón, los destinados al colectivo particular solían haber sido ya desechados por los fondos buitre.

En 2023, el Gobierno anunció un plan para movilizar 50.000 viviendas de la SAREB para alquiler social, incluyendo:
- 21.000 viviendas terminadas para venta o cesión a administraciones públicas.
- 14.000 viviendas ocupadas cuya situación se regularizaría.
- 15.000 viviendas adicionales de protección a construir en suelos urbanizables.
No obstante, en la práctica, la compra de pisos SAREB no ha favorecido a los inquilinos. La entidad ha priorizado el desalojo de viviendas ocupadas antes de su venta, sin garantizar un derecho preferente a los habitantes. Muchos afectados se enteraron de que sus hogares pertenecían a la SAREB cuando recibieron órdenes de desalojo.
Venta de pisos SAREB: El beneficio de los fondos de inversión
La SAREB nunca estableció un programa de venta de pisos del Banco Malo con descuento para colectivos vulnerables. En su lugar, optó por ceder viviendas a las administraciones públicas o vender a fondos de inversión. Los mayores beneficiados fueron:
- Blackstone, que adquirió paquetes masivos de viviendas para alquiler.
- Cerberus, que compró carteras de inmuebles a precios irrisorios.
- KKR, que gestionó la liquidación de activos de la SAREB hasta su cierre.
Muchas de las empresas compradoras de inmuebles SAREB se crearon poco antes de las compras y actuaron como vehículo de inversión para fondos extranjeros o fortunas locales que aprovecharon los descuentos de SAREB. Así, una parte significativa del parque de la SAREB fue absorbido por grandes tenedores, consolidando aún más la presencia de fondos privados en el mercado inmobiliario español.
Mientras tanto, como hemos comentado, los bancos implicados en el rescate, como Santander, BBVA, Bankia y Sabadell, se beneficiaron de esta estrategia, ya que sus filiales inmobiliarias obtuvieron contratos multimillonarios para la gestión de activos de la SAREB.
Ana Botella y la venta de vivienda social a Blackstone
En 2013, bajo la alcaldía de Ana Botella (puesta a dedo sin elecciones), el Ayuntamiento de Madrid vendió 1.806 viviendas sociales a Blackstone y 3.000 a Goldman Sachs-Azora. Esta operación dejó en la calle a cientos de familias que vieron cómo sus alquileres se disparaban de la noche a la mañana.
A pesar de que la justicia imputó a Ana Botella y su equipo, en 2019 el Tribunal de Cuentas exoneró a los responsables, consolidando la impunidad en estas transacciones.
El Banco Malo: La mayor estafa inmobiliaria de España
El Banco Malo SAREB fue creado como una solución para sanear la banca sin coste para el contribuyente, pero en 2022 su deuda fue absorbida por el Estado, confirmando la estafa financiera:
- Más de 8.000 millones de euros en pérdidas acumuladas desde 2013.
- 35.000 millones de euros de deuda pública asumida por el Estado.
- Cuentas en negativo, con el 70% de los activos vendidos a fondos de inversión.
Tras su nacionalización en 2022, ya con el PSOE en el poder, la SAREB adjudicó la gestión de prácticamente todo su stock a dos grandes servicers ligados a fondos de inversión, Blackstone y KKR (su filial española de servicing es Hipoges), para acelerar las ventas hasta la liquidación final. Todo ello a pesar de que se estaba tramitando una nueva Ley de Vivienda que prohibía la venta de vivienda de titularidad pública a fondos privados. Todos son iguales.
Y cuando ya estaba toda la estafa hecha, en 2023, tras una resolución del Consejo de Transparencia, se publicó el listado de empresas compradoras de la última década de la SAREB, confirmando algunas vinculaciones polémicas (ex políticos locales, fondos de Luxemburgo, etc., entre los mayores adquirentes). Pero esto fue un tanto que se quiso apuntar el PSOE, después de que políticos de todos los colores se hubieran llenado las manos.
Banco Malo Europeo: La deuda de la SAREB recae en los ciudadanos
Aunque se barajó la creación de un banco malo europeo, Bruselas desechó la idea. Los intereses nacionales en juego y la magnitud de los activos tóxicos hicieron inviable una solución conjunta.
Sin embargo, Luis de Guindos
En 2021, Eurostat obligó a España a reclasificar la deuda de la SAREB como pública, desmontando el mito de que el rescate bancario no afectaría a los ciudadanos. Actualmente:
- Más de 60.000 viviendas aún están en manos de la SAREB.
- El Estado asumió el 50,14% de la entidad en 2022, nacionalizando las pérdidas.
- El coste real de la operación sigue sin esclarecerse completamente.