Ayuntamientos

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Los ayuntamientos son los tentáculos de cada grupo político. Después de mirarlos, sean del partido político que sean, dime en cuántos no se roba, no se prevarica, no se favorece a los amigos, no se estafa al contribuyente con subidas injustificadas de impuestos. Ahora trasládalo a los organismos de la comunidad y repite el proceso; la respuesta será la misma. En cuanto hay manejo de dinero público, se multiplican los corruptos. Nadie da a conocer el coste de esta estafa generalizada a lo largo de los tiemposMÁS DE UN BILLÓN DE EUROS que nunca aparecerá. Se ha generado una deuda imposible de pagar. Nuestra dejadez como ciudadanos implica que nos abrasen a impuestos. No somos buenos, somo idiotas, pero lo peor es que somos inconscientes y temerarios, ya que estamos permitiendo que hipotequen la vida de los que hoy son niños. Nuestro niños estarán esclavizados desde su juventud hasta su vejez, pasando por su madurez. Todo por culpa de nuestro pasotismo ante esta barbarie política.

Está claro que políticos incompetentes, inútiles, corruptos, estafadores, jetas, sinvergüenzas, etc. convertirán en guano todo lo que toquen. Su objetivo es lucrarse de todas las formas habidas y por haber más las que van inventando por el camino.

Teniendo en cuenta lo que está sucediendo con el gasto público en la mayoría de los ayuntamientos, está claro que este organismo es uno de los máximos responsables del déficit en infraestructura. Es la piedra angular de la corrupción. El ayuntamiento es independiente a todos los niveles y vulneran todos los derechos del ciudadano honrado. Trafican hasta con lo más insignificante. ¿Quién pide cuentas a los ayuntamientos y qué responsabilidades hay por malas gestiones o estafas?

Se trata de un organismo blindado que, según está configurado actualmente, puede robar, estafar, extorsionar (subida desorbitada de impuestos, paralización de obras si no se pagan comisiones, etc.). Sus delitos permanecen impunes y sin castigo. Las actuales auditorías están totalmente controladas y dirigidas, siendo una medida decorativa de relleno que origina un nuevo gasto superfluo, pagar a los integrantes de la inútil comisión. Ante un problema individual, para un ciudadano solo existe una figura a la que puede recurrir para que pida explicaciones al ayuntamiento, el Procurador de la Común. Sin embargo, esto no vale para casos de corrupción.

ES INDIGNANTE EL DESCARO DE LOS AYUNTAMIENTOS COMETIENDO DELITOS. LO HACEN SIN NINGÚN PUDOR, SIENDO CONSCIENTES DE QUE SI LES PILLAN NO OCURRIRÁ NADA.

Uno de los principales delitos que más beneficio ha dado a los ladrones políticos ha sido el urbanístico. Gracias a él muchos polítiquillos y cargos de ayuntamiento han amasado ilícitamente inmensas fortunas y han seguido en sus cargos o ascendido a nuevos puestos existentes o creados exclusivamente para ellos. Vergonzoso!! Esos delitos no los cometieron personas individualmente, sino equipos enteros de personal público, desde los técnicos encargados de supervisar las obras hasta los concejales, alcaldes y personal auxiliar. Todos los que trabajan en los ayuntamientos son conocedores de este tipo de fraudes pero nadie abre la boca, todos contentos, que pague el ciudadano.

Dirigen con intención de lucro las subvenciones, obras públicas. Prevarican, favorecen a empresas y personas físicas a cambio de dinero bajo mesa, sobornos, etc. Alguna vez hemos visto en los medios de comunicación a algún politiquillo pillado in fraganti recibiendo dinero para que los papeles se muevan y los proyectos salgan adelante sin demora. Da igual, no ha pasado nada.

Con la actual situación se conceden ejecuciones de obra a empresas cuyas ofertas presentadas ni siquiera son revisadas (eso si las presentan dentro de plazo). Se deja fuera de juego a empresas capaces y honradas para dar carta blanca a las corruptas, pero que sin embargo usan otro tipo de tretas para adjudicarse las obras. Así nos encontramos con que las obras se encarecen en muchos casos varias veces lo inicialmente presupuestado.

Es absolutamente vergonzoso que los alcaldes reciban dinero por las obras que se realicen en su municipio. Esto es un indicador de que el sistema político actual está podrido. No nos olvidemos de la consabida subida de sueldo cada vez que entran los nuevos chupópteros. Es en lo único que se ponen de acuerdo. Las asignaciones estatales a los ayuntamientos carecen de todo seguimiento y muchas de estas son usadas en fines oscuros entre los que está la propia subvención a los partidos políticos locales de afinidad ideológica. Les importa un comino el gasto y el déficit que ocasionan.

La corrupción es tan escandalosa que muchas subvenciones estatales son dadas a ciertas empresas sabiendo que la finalidad es la estafa. Tengamos en cuanta que los politiquillos ni siquiera se preocupan de que la empresa que recibió el dinero pague a las otras empresas que a su vez haya subcontratado para realizar cierto tipo de trabajos dentro del mismo proyecto. Esto implica la generación de una doble deuda. La empresa corrupta afín a los políticos corruptos recibe dinero público en cantidad muy superior al coste real de la obra que ha de realizar. Además no paga a las empresas que subcontrata, con lo que roba el doble. Estas empresas estafadas suelen ser pequeñas empresas con escasos recursos económicos. En muchos casos son asfixiadas económicamente debido a este vomitivo mecenazgo político.

Luego están los robos directos de los propios ayuntamientos. Los proveedores no les sirven porque por la engordada deuda acumulada. Así en invierno, a pesar de previsiones de nevadas y heladas, a veces no hay sal para echar en las calles porque la empresa que ha de prestar el servicio se niega a hacerlo por falta de pago. Los empleados del ayuntamiento se tocan la badana y los politiquillos de turno se rascan los cataplines. Da igual que la gente no pueda ir a trabajar, que no funcionen los transportes públicos, que haya accidentes, caídas, que se rompan caderas, brazos, piernas… Sin embargo el acceso a las viviendas de los políticos sí es limpiado y acondicionado.

El ayuntamiento no tiene dinero para pagar los servicios para los cuales está destinada la aportación estatal, ya que anteriormente lo ha malgastado (robado, desviado, pagado de más por obras a empresas de amigos, etc.). En contraposición, algún alcalde metía la gomina de su peinado como gasto público.

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