manifiesto fundacional


La política dejará de ser el medio lícito para enriquecerse ilícitamente. Ser político significará tener un trabajo remunerado de un modo acorde y regulado por ley. La corrupción política será castigada con mayor contundencia que la corrupción en cualquier otro plano profesional. Un político ha de ser el ejemplo de la honradez, integridad, responsabilidad y compromiso. Desaparecerán por tanto las cláusulas de inviolabilidad e inmunidad a la vez que aparecerán otras que regularán de un modo coactivo a la vez que contundente el comportamiento político.

Por tanto, la ideología política de cada uno de nosotros no cuenta, lo que cuentan son los valores personales. Este partido nace porque renunciamos a aceptar la estafa política como parte de nuestra vida. El tiempo nos ha enseñado que la clase política se ha convertido en la burguesía contemporánea que esclaviza a la masa obrera. Somos la cruz de la política actual, la antítesis de las actuales alternativas de gobierno. Nuestros pilares son la honradez, la responsabilidad y el compromiso, conceptos hasta ahora borrados del plano político. EL SISTEMA POLITICO ACTUAL ES CORRUPTO EN SU TOTALIDAD.

Nuestro objetivo es el mismo que el de todos los españoles: poder llevar una vida digna como personas, con un trabajo y un lugar donde vivir. Ir mejorando mediante nuestro sacrificio y esfuerzo para lograr una calidad de vida mejor. Actualmente nos están robando a cada instante y destruyen todo lo que nuestros padres y abuelos habían conseguido.

La armonización y colaboración entre los distintos ministerios y departamentos será esencial y obligada.

Los poderes legislativo, ejecutivo y judicial serán realmente independientes. Los jueces en activo no podrán afiliarse a ningún partido político. Han de ser totalmente independientes y no estarán manejados ni presionados por el poder político.  y las leyes no se modificarán a golpe de titular sino con el estudio, valoración y coherencia adecuados.

Se desprivatizarán todos los servicios que de modo fraudulento fueron privatizados en su día. Los ladrones políticos han privatizado todos los servicios que daban beneficios, entregando dichos negocios a familiares, amigos, etc, a cambio de tajada económica. Han permanecido en la cartera del Estado aquellos que dan pérdidas para ser sostenidos por los trabajadores, cada día más esclavizados.

Se acabarán las listas cerradas electorales. Los ciudadanos elegirán a sus líderes políticos y no una lista cerrada en la que su lider ocupa un lugar alejado sin posibilidad de gobernar.

La imputación de un político en activo significará la suspensión de empleo y sueldo hasta que se resuelva el caso y dependiendo del veredicto final volverá a su trabajo reintegrándosele las nóminas y derechos retenidos o yendo a la cárcel y devolviendo el dinero robado.

Los juicios por delitos contra la administración pública serán rápidos ya que contarán con el despliegue de recursos necesarios para que así sea. Serán tramitados y ejecutados desde un nuevo órgano judicial exclusivo y excluyente.

Las autonomías no significarán división social de España sino enriquecimiento de la cultura y patrimonio nacionales. Todos seremos ante todo españoles y nos sentiremos orgullosos de nuestro lugar de origen. Desaparecerán las autonomías políticas y con ellas los cientos de miles de parásitos que basan su existencia política en la división y el enfrentamiento de los ciudadanos españoles. Permanecerán las comunidades desde el punto de vista geográfico y las medidas adoptadas a nivel nacional serán implantadas a pie de campo en las diferentes comunidades sin que ello suponga un cambio sustancial que implique diferencias de unas provincias a otras. Un español ha de tener acceso a los servicios públicos en cualquier provincia española con los mismos derechos y obligaciones.

No vamos a quitar el dinero a los ricos para dárselo a los pobres pero si el rico es rico por haber robado, esa riqueza no le corresponde y será devuelta al Estado, yendo el ladrón a la cárcel. No se trata de mirar lo que hay y dividirlo entre todos los que estamos. Muchos empresarios y hombres de negocios son millonarios por su valía profesional y desde aquí aplaudimos sus gestiones y les animamos a que sigan por ese camino. Sin embargo dejarán de ser un peligro todos estos chorizos que estamos amamantando con dinero del Estado y que se sirven de la política para estafarnos y reírse de nosotros.

Al ser los únicos que podremos crear empleo digno, bajar los impuestos y las cargas fiscales a los empresarios, volverán a cotizar en España la mayoría de las fortunas que se habían marchado.

Acabaremos con la economía sumergida. Es sencillo. Difícilmente van a hacerlo aquellos que manejan gran parte de la misma. Además, la mayoría de los ciudadanos que actualmente esquivan los impuestos, volverán a pagarlos por iniciativa propia (sin tener que perseguirlos judicialmente) al ser conscientes de que  con la llegada de políticos honrados, dichos impuestos irán realmente destinados a sanidad, educación, investigación, etc, y no a los bolsillos de los ladrones.

El sacrificio del estudio será recompensado mediante el acceso al mundo laboral con un salario digno a la vez que nuestras medidas supondrán un aumento real de la oferta laboral. Nuestros jóvenes formados no tendrán que emigrar buscando horizontes laborales por ausencia de futuro en nuestro país.

La mayoría de las gestiones del sistema político actual van orientadas a dinamitar nuestros servicios básicos para obligar a su sostenimiento mediante una privatización futura en manos de ellos mismos a nivel privado o bien de sus familiares o amigos. Esto conllevará un aumento del coste personal para tener acceso a dichos servicios. Se está pretendiendo que las jubilaciones sean reemplazadas por planes de jubilación o de pensiones. Igual sucede con el derecho a la sanidad pública, cuya muerte anunciada irá en beneficio de todas las compañías privadas existentes y de nueva creación. A cambio, los culpables de este perverso plan aseguran su futuro y el de su prole con un mullido colchón económico fruto de la estafa. Es nuestra obligación y compromiso revertir esta situación.

Las políticas de sanidad, educación e inversión serán iguales en todo el territorio nacional. Por tanto los programas serán los mismos y las distintas comunidades tendrán la obligación de implantarlos sin modificaciones. Obviamente los medios y recursos dependerán de la necesidad popular.