exoneración por ser político


Estamos viviendo una y otra vez el mismo proceso, el caciquismo y la estafa son valores que, en un momento dado de la evolución de la mayoría de los políticos, aparecen en uno de sus genes. En muchos casos esos valores son congénitos y van dentro del contenido genético del individuo por lo que su única meta posible es la política ya que de lo contrario se pasarían su vida en la cárcel. En otros sin embargo, esos valores nacen como un tumor maligno que se adhiere a sus cromosomas y que ya nunca desaparecerá. Ese tumor no es mortal para el huésped que lo sufre sino para todos los demás que no son de su condición. De momento no hay medicamento ni vacuna. El único modo de promover un medicamento efectivo es uniéndonos y darles la única medicina eficaz, la cárcel. Esta medicina ha de ser administrada en tiempo necesario hasta que dicho tumor desaparezca. Una vez que la medicina sea efectiva no será necesaria una investigación para la vacuna, ésta aparecerá de un modo innato en el contenido genético de los futuros políticos.

Si Mendel viviera habría que hacerle un par de preguntitas, a ver si los políticos corruptos se parecen más a los guisantes o a los pimientos morrones, quizás a estos últimos por similitud de concepto aunque tanto morro sin medicina efectiva ha derivado en corrupción.

Es insultante que se hayan creado leyes para que los políticos puedan delinquir y salir de rositas. La existencia de leyes que protegen a estafadores y delincuentes pertenecientes exclusivamente al mundo político y colindantes da lugar a pensar que el poder politico maneja al judicial.

LA INVIOLABILIDAD Y LA INMUNIDAD son figuras jurídicas inventadas para que los políticos estén por encima de la ley

Gracias a la INVIOLABILIDAD, los parlamentarios gozan de irresponsabilidad jurídica por las opiniones manifestadas en el ejercicio de sus funciones. O sea, que los políticos pueden decir lo que les dé la gana, hasta calumniar. Incluso en el parlamente vasco esta exoneración se hace extensiva después de su cese. Eso sí, tú no llames ladrón a un político, aunque lo sea, porque se te caerá el pelo.

Gracias a la INMUNIDAD parlamentaria, en sentido general los de tal condición gozan de un derecho inherente en virtud del cual se les confiere cierta indemnidad respecto de las acciones judiciales que en su contra pudieran promover el gobierno o los particulares. En sentido estricto significa que los parlamentarios no pueden ser detenidos ni procesados sin la autorización del congreso, del cual son miembros, salvo cuando sean sorprendidos en plena comisión del delito (situación de flagrancia).

Desde el punto de vista jurídico, lo único que significa todo esto es la exigencia de un requisito adicional, sin embargo la realidad indica que gozan de total impunidad y sustracción a la acción penal, o sea, que como no les pillen en plena movida (algo muy improbable) seguirán en la calle, en la política, en sus cargos y riéndose de los honrados de este país. Sin embargo y lamentablemente, tampoco la flagrancia garantiza su enjuiciamiento y mucho menos que los jueces los declaren culpables. Se han dado casos de alcaldes y concejales (aunque no gocen de inmunidad) que han sido grabados en vídeo cobrando sobornos y explicando exhaustivamente los motivos. Las consecuencias han sido las de siempre, NINGUNA.

NOSOTROS VAMOS A HACER QUE LAS LEYES QUE PROTEGEN A LOS CORRUPTOS DESAPAREZCAN DE INMEDIATO. Cualquiera que aspira a formar parte del plano político de este país no introduce en su proyecto palabras como robar, estafar, etc. De hacerlo significaría que jamás sería elegido por el pueblo.

CREAREMOS NUEVAS LEYES PARA QUE LAS ESTAFAS DE POLÍTICOS, CARGOS PÚBLICOS O FUNCIONARIOS DE ALTO RANGO SEAN UN AGRAVANTE. Cualquier persona que cobre del Estado, por el mero hecho de su condición, se trata de alguien que ha de dar ejemplo de honradez y legalidad.