ayuntamientos


¿A QUÉ ASPIRAMOS?

Los ayuntamientos son los tentáculos de cada grupo político. Después de mirarlos, sean del partido político que sean, dime en cuántos no se roba, no se prevarica, no se favorece a los amigos, no se estafa al contribuyente con subidas injustificadas de impuestos. Ahora trasládalo a los organismos de la comunidad y repite el proceso; la respuesta será la misma. En cuanto hay manejo de dinero público, se multiplican los corruptos. Nadie da a conocer el coste de esta estafa generalizadaBILLONES DE EUROS que nunca aparecerán y que han ido y siguen sacando de nuestros honrados salarios.

Está claro que políticos incompetentes, inútiles, corruptos, estafadores, jetas, sinvergüenzas, etc. convertirán en guano todo lo que toquen. Su objetivo es LUCRARSE DE TODAS LAS FORMAS HABIDAS Y POR HABER MÁS LAS QUE VAN INVENTANDO POR EL CAMINO.

Teniendo en cuenta lo que está sucediendo con el gasto público en la mayoría de los ayuntamientos, está claro que este organismo es uno de los máximos responsables del déficit en infraestructura y la piedra angular de la corrupción. Desde esta unidad de gestión, independiente a todos los niveles, se pueden vulnerar todos los derechos del ciudadano honrado y traficar hasta con lo más insignificante. ¿Quién pide cuentas a los ayuntamientos y qué responsabilidades hay por malas gestiones o estafas?

Se trata de un organismo blindado que, según está configurado actualmente, puede robar, estafar, extorsionar (subida desorbitada de impuestos, paralización de obra si no se pagan comisiones), etc. Sus delitos permanecen impunes y sin castigo. Las actuales auditorías están totalmente controladas y dirigidas, siendo una medida decorativa de relleno que origina un nuevo gasto superfluo. Ante un problema individual, para un ciudadano solo existe una figura a la que puede recurrir para que pida explicaciones al ayuntamiento, el Procurador de la Común. Aunque esto no vale para casos de corrupción.

ES INDIGNANTE SU DESCARO COMETIENDO DELITOS. LO HACEN SIN NINGÚN PUDOR SIENDO CONSCIENTES DE QUE SI LES PILLAN NO OCURRIRÁ NADA.

Uno de los principales delitos que más beneficio ha dado a los ladrones políticos ha sido el tema urbanístico. Gracias a él muchos polítiquillos y cargos de ayuntamiento han amasado ilícitamente inmensas fortunas y han seguido en sus cargos. Es vergonzoso. Esos delitos no los cometieron personas individualmente sino equipos enteros de personal público, desde los técnicos encargados de supervisar las obras hasta los concejales, alcaldes y personal auxiliar. Todos los que trabajan en los ayuntamientos son conocedores de este tipo de fraudes pero nadie abre la boca, todos contentos, que pague el ciudadano.

Dirigen con intención de lucro las subvenciones, obras públicas. Prevarican, favorecen a empresas y personas físicas a cambio de dinero bajo mesa, regalos, etc. Alguna vez hemos visto en los medios de comunicación a algún politiquillo pillado de incógnito recibiendo dinero para que los papeles se muevan y los proyectos salgan adelante sin demora. Da igual, no ha pasado nada.

Con la actual situación se conceden ejecuciones de obra a empresas cuyas ofertas presentadas ni siquiera son revisadas (eso si las presentan dentro de plazo). Se deja fuera de juego a empresas capaces y honradas para dar carta blanca a otras de dudosa honestidad pero que sin embargo usan otro tipo de tretas para adjudicarse las obras. Así nos encontramos con que las obras se encarecen en muchos casos el 100% de lo previsto. Estoy hablando de millones de euros por obra. Si eso no es estafar, que baje Dios y lo vea.

Es absolutamente vergonzoso que los alcaldes reciban dinero por las obras que se realicen en su municipio. Esto es un indicador de que el sistema político actual está podrido.

Además de la consabida subida de sueldo cada vez que entran los nuevos chupópteros a tomar posesión de sus cargos, están las contrataciones sumergidas de personal sin realizar pruebas de acceso y que ocupan puestos importantes de asesoramiento y jefatura de distintos sectores. Son, entre otros, los cargos de confianza. Ni siquiera hacen labor para el pueblo al que deberían servir sino que se dedican al trabajo político del partido que los contrató y a sus chanchullos. Las asignaciones estatales a los ayuntamientos carecen de todo seguimiento y muchas de estas son usadas en fines oscuros entre los que está la propia subvención a los partidos políticos locales de afinidad ideológica.

Les importa un comino el gasto, el déficit que ocasionan. Que más da si el dinero va a parar a sus bolsillos y no hay responsabilidades y no tendrán que pagar por sus delitos.

La corrupción es tan escandalosa que probablemente las subvenciones estatales para muchos proyectos son ya dadas sabiendo que la finalidad es la estafa. Cuando hay sustanciosas cantidades de dinero en un proyecto estatal, la obra siempre se da a una empresa amiga, por si fuera poco, los inútiles y corruptos políticos inmersos en el enjuague ni siquiera se preocupan de que la empresa que recibió el dinero haya pagado a las otras empresas que a su vez haya contratado para realizar cierto tipo de trabajos dentro del mismo proyecto. Esto significa que el dinero procedente del Estado para llevar a cabo un proyecto, es destinado al pago de otro tipo de deudas por la empresa que recibe la jugosa cantidad económica, generándose nuevas deudas con aquellas empresas que de un modo indirecto han intervenido en dicha obra y que no han cobrado por los trabajos realizados. Estas empresas estafadas suelen ser pequeñas empresas con escasos recursos económicos que en muchos casos son asfixiadas económicamente debido a este vomitivo mecenazgo político.

A pesar de toda esta barbarie, se niegan continuamente a trabajar y a emplear los medios que todos estamos pagando cuando verdaderamente son necesarios. Así nos encontramos en invierno con que a pesar de previsiones de nevadas y heladas, estos impresentables no mueven un dedo en prevenir echando sal y limpiando las aceras de nieve. Los empleados del ayuntamiento se tocan la badana y los politiquillos de turno se rascan los cataplines. Da igual que la gente no pueda ir a trabajar, que no funcionen los transportes públicos, que haya accidentes, caídas, que se rompan caderas, brazos, piernas... Todo da igual porque el acceso a sus viviendas sí es limpiado y acondicionado y saben de sobra que no van a pagar sus tropelías. En algunos casos el proveedor de sal no la suministra porque ya le deben una cifra importante de dinero, es decir, el ayuntamiento no tiene dinero para pagar los servicios para los cuales está destinada la aportación estatal ya que anteriormente lo ha malgastado (robado, desviado, pagado de más por obras a empresas de amigos, etc). Tenían que descontar del sueldo de los responsables de situaciones así todas las pérdidas originadas a empresas y ciudadanos, tenían que romperse tantos huesos como los que se rompa la gente por culpa de las caídas. Estos corruptos impresentables son un peligro para la comunidad y deberían ser expulsados de su cargo y responsables de las pérdidas económicas por sus actuaciones dolosas. ES UNA AUTÉNTICA VERGÜENZA, término éste que los estafadores ni siquiera conocen.

En contraposición, un alcalde de León metía la gomina de su peinado como gasto público. Vaya hombre no te pongas así por leer esto, es lógico que el pobre alcalde meta sus artículos de puesta a punto personal. Ten en cuenta que es indispensable para un político dar buena imagen y qué mejor modo de hacerlo que con una buena gomina para que no se despeine el angelito. Tal vez un alcalde despeinado sí que pudiera ser un riesgo para todos sus conciudadanos y no el hielo, así que no hay que escatimar en medios para eliminar dicho riesgo.

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