operadores telefónicos


Los operadores telefónicos, fijos o móviles acostumbran a sacarnos todo el dinero posible. Su máxima es el engaño encubierto, empezando por la propaganda engañosa y acabando por endosarnos en la factura cantidades por servicios que por defecto ellos dan por contratados.

Por si fuera poco, todos los engaños ilegales de los mensajes de números de cuatro cifras son cargados sin ningún pudor al usuario (pozo inagotable destinatario de estafas).

Si surge un operador medianamente decente, entre el resto de operadores boicotean al primero practicando la más absoluta competencia desleal. Aunque esto esté prohibido les da igual, lo hacen y cobran tarifas especiales para las llamadas a dicho operador. De este modo la gente se lo piensa dos veces antes de cambiarse al operador menos estafador ya que eso significará aumentar la factura telefónica de sus familiares y amigos por culpa de las llamadas que les hagan.

El colmo es que ahora contratan a trabajadores que no son españoles y que no residen en España. Cuando haces una llamada, generalmente te contesta gente sudamericana que no son profesionales, no tienen ni idea de nada e incluso son un poco cuadriculados, es decir, ellos te sueltan su discurso y de ahí no los puedes sacar porque es lo que les han enseñado a decir. Son incapaces de resolver el más mínimo problema.

NO LO CONSIENTAS, EXIGE QUE TE PASEN CON UN OPERADOR ESPAÑOL. Ellos te dirán que no pueden y que todos están ocupados, insiste y si no puede ser, pon tu reclamación por internet. QUE SE LES CAIGA LA CARA DE VERGÜENZA a los que cobran un servicio de primerna ofreciéndolo de tercera.

Encima, va y dice MOVISTAR que a pesar de las cifras millonarias de beneficio, quieren reducir la plantilla un 25 % a costa del Estado.

 En su día había que haber encarcelado a los que se hicieron millonarios con el pufo de terra arruinando a miles de familias pero en este país se protege al estafador sin ningún tipo de escrúpulo

Esa empresa debería de ser intervenida inmediatamente, juzgados sus responsables, desposeídos de sus privilegios económicos los mandamases y por supuesto impedir las prejubilaciones y amortizaciones de sus puestos de trabajo. Del mismo modo que cuando importas una mercancía desde un tercer país (no perteneciente a la CEE) has de pagar una penalización económica que el Estado define como tasa de importación, esa misma regla debería de existir para toda empresa ubicada en España que ofrezca un servicio realizado por personas residentes en terceros países.